No me entendéis. No me entendéis cuando derribo los muros mas altos que me separan de sus cicatrices, ni tampoco cuando me quedo colgando de cada uno de sus precipicios. No me entendéis cuando le pido a la luna que me baje sus ojos que se camuflan con las estrellas, aunque los distingo porque ellos brillan mucho mas. No me entendéis. Y seguís sin hacerlo cuando me dejo todas mis armas en casa y salto al vació de sus pupilas. Me quema la sangre por las venas cuando se acerca y el corazón me va a mil por horas cuando mete todo el humo de un cigarrillo en sus pulmones y lo suelta sin apenas abrir la boca. No entendéis por qué me cuelo todos los amaneceres en cada uno de sus hoyuelos ni tampoco el por qué considero que mi patria esta en su tripa. Tampoco lo hacéis cuando digo que no es el tiempo el que vuela cuando esta a mi lado, sino que soy yo la que se recorre el mundo en segundos cada vez que dice una palabra, aunque la diga bajito. No entendéis por qué me dejo las uñas en cada intento de aferrarme a sus lunares para trepar por su espalda ni tampoco cuando lo hago para arrancarle de cuajo cualquier preocupación. Y es que tiene ese yo qué se que qué se yo que me hace perder el norte, pero también el resto de coordenadas de su cuerpo, y mira que he intentado aprendérmelo... No me entendéis, pero es que tampoco me entiendo yo.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Mi patria está en su tripa.
No me entendéis. No me entendéis cuando derribo los muros mas altos que me separan de sus cicatrices, ni tampoco cuando me quedo colgando de cada uno de sus precipicios. No me entendéis cuando le pido a la luna que me baje sus ojos que se camuflan con las estrellas, aunque los distingo porque ellos brillan mucho mas. No me entendéis. Y seguís sin hacerlo cuando me dejo todas mis armas en casa y salto al vació de sus pupilas. Me quema la sangre por las venas cuando se acerca y el corazón me va a mil por horas cuando mete todo el humo de un cigarrillo en sus pulmones y lo suelta sin apenas abrir la boca. No entendéis por qué me cuelo todos los amaneceres en cada uno de sus hoyuelos ni tampoco el por qué considero que mi patria esta en su tripa. Tampoco lo hacéis cuando digo que no es el tiempo el que vuela cuando esta a mi lado, sino que soy yo la que se recorre el mundo en segundos cada vez que dice una palabra, aunque la diga bajito. No entendéis por qué me dejo las uñas en cada intento de aferrarme a sus lunares para trepar por su espalda ni tampoco cuando lo hago para arrancarle de cuajo cualquier preocupación. Y es que tiene ese yo qué se que qué se yo que me hace perder el norte, pero también el resto de coordenadas de su cuerpo, y mira que he intentado aprendérmelo... No me entendéis, pero es que tampoco me entiendo yo.
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Y lo peor de todo es que si te entendemos... Te quiero Noé.
ResponderEliminarY que a pesar de que me llames Noé yo te quiera tambien... jajaja <3
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