miércoles, 15 de mayo de 2013

Tu tan tuyo y a la vez tan mío.

Cerraste de un portazo la historia que, granito a granito hicimos los dos; y en tu maleta te llevaste todos los te quiero, los abrazos y nuestros mejores besos. Me dejaste ahí con el corazón hecho añicos y rodeada de nuestros mejores momentos. Y es que por más que cambio los muebles de sitio, sin querer los coloco como están colocados los lunares de tu espalda. Tu tan tuyo y a la vez tan mío... Ahora me arrepiento de no haberte desgarrado la espalda con mis uñas y de no haberte sabido destruir a besos. Pero como de costumbre, ahora ya es tarde.

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